Productividad

Amores automáticos

Por Ruari McCallion

Octubre 2010

La automatización de los almacenes es un concepto llamativo, pero en realidad no resulta una solución válida para todos. La evaluación de las necesidades y la instalación de la adecuada mezcla de sistemas, dará mejores resultados.

IResulta fácil ver el encanto de automatizar las operaciones de los almacenes, pero los seres humanos siguen poseyendo un par de ventajas sobre las máquinas: aprenden rápidamente y pueden reconocer y adaptarse a las circunstancias cambiantes. En general, son mucho más flexibles que las máquinas.

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Un almacén totalmente automatizado funciona mejor con productos del mismo tamaño

Eso no quiere decir que la automatización no tenga cabida en las operaciones de logística. Los sistemas automatizados se dividen en varias categorías, que van desde las más sencillas hasta las verdaderamente complejas, aunque la mayoría se encuentran a medio camino entre estos dos extremos. La cuestión es: ¿cuánta automatización y dónde?

Un almacén integrado, totalmente automatizado es rápido , muy fiable y ofrece grandes ahorros en tiempo de manipulación del flujo. Si los productos están en constante cambio , por las dimensiones y por peso , a continuación, los operadores tienen que dar un montón de pensamiento a los problemas. “Siempre hay que buscar la mejor solución para el almacén o sitio – es por eso Crepa emprende estudios de campo . No hay dos circunstancias son absolutamente similares ”

Una mezcla idónea

La mayoría de las veces, una mezcla de automatización y manipulación manual es la solución correcta. Proporciona una combinación de gran velocidad de apilamiento y fl ujo de manipulación medio, con menos equipos. Provee mucha información de gestión y puede optimizarse según sea necesario. Hace que la recogida individual de artículos sea fácil y flexible.

Lo más novedoso es el bokode

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Un paquete siendo escaneado en un sistema automatizado de almacen

La innovación en el campo de la automatización hace que siempre aparezcan nuevos dispositivos, sistemas y programas adicionales. Hubo un tiempo en que los códigos de barras eran algo nuevo y no probado, así que es probable que al menos una de las tecnologías emergentes actuales se convierta en algo esencial en el futuro. Las etiquetas RFID se han hecho un hueco en el mercado, pero no lo han arrasado, aunque u uso se está extendiendo a medida que se vuelven más pequeñas y resistentes. Lo más novedoso es el bokode: con tan sólo tres milímetros de diámetro es capaz de contener mil veces más información que las conocidas etiquetas con banda. Actualmente, se componen de un LED, cubierto con una pequeña rejilla y una lente. La información se codifi ca con la luz que brilla a través de la rejilla, que cambia de luminosidad dependiendo del ángulo con que se vea. Entre sus ventajas está el tamaño y que se puede leer desde distintos ángulos y desde mayor distancia que un código de barras. Se pueden leer con la cámara de un teléfono móvil normal, así que la infraestructura podría ser relativamente barata.

Sin embargo los bokodes mismos cuestan alrededor de 5 dólares, la mayor parte del precio se debe a lente y la visualización alimentada por un LED. A medida que se vuelvan pasivos el precio bajará, pero la capacidad de información seguirá igual. Su fl exibilidad –incluyendo el potencial de leer on-line– puede hacerlos indispensables. Sin embargo, la cuestión de si debemos apresurarnos a sacar partido de estas oportunidades es un algo muy discutido.

Una fórmula más densa

El Director Gerente de BITO Storage Systems, parte de BITO-Lagertechnik Bittmann GmbH, que fabrica sistemas de almacenamiento y de orden de recogidas, Edward Hutchison, apuntó que «la recesión ha hecho que muchas empresas consoliden sus operaciones y traten de aprovechar al máximo lo que ya tenían en vez de invertir en espacio adicional. Esto siempre supone que requieran soluciones de almacenamiento más denso y de orden de recogida. También consideran los sistemas de orden de recogida que reduzcan los costes para garantizar que los productos puedan entregarse de la forma más económica posible». Pero la automatización, con su consecuente reducción en nóminas, a veces puede ser una tentación que debemos resistir.

«La recesión ha hecho que muchas empresas consolidaran… en vez de invertir en espacio adicional»

El consultor experto de la consultoría independiente Davies & Robson, Nigel Bailey, indicó que «a menudo, la decisión de automatizar no es la solución correcta». Entre los factores mas infl uyentes tenemos la demanda constante y las cuestiones externas, como el precio de los terrenos y los requisitos de seguridad. «Si se tiene un nivel de demanda amplio y variable, se podrán automatizar parte de las operaciones, pero no todas». Pero la automatización no consiste sólo en vehículos robotizados y cintas transportadoras motorizadas.

«La automatización no es siempre la solución correcta»

Bailey explicó que «en un sistema de gestión inalámbrico el conductor de una carretilla elevadora lleva un auricular mediante el cual recibe las órdenes. En el sistema de recogidas por voz, el ordenador comunica al operario lo que debe hacer, éste lo hace y confirma haberlo hecho, y luego se pasa a la siguiente tarea». Bailey señaló que estos sistemas son muy populares entre los conductores mismos, a pesar de las insinuaciones de que reprimen la iniciativa y deshumanizan. Las instrucciones son más claras y fáciles de seguir que la tradicional carpeta sujetapapeles. Parece que la interacción humana con los sistemas automatizados se está convirtiendo en la norma; ¿pero con qué combinación y hasta qué punto?

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Una línea automatizada de transportador de almacén

Cálculo de costes

Hutchison señaló que «una empresa puede optar por una solución automatizada como inversión a largo plazo». Aunque esto requiere un desembolso inicial elevado, tiene el potencial de producir grandes incrementos de productividad y de ahorro de personal. La suma de la inversión inicial supondrá que el plazo de recuperación se mida en años. Una mejora de nivel más bajo, como el sistema de almacenamiento dinámico, supondrá un ahorro más pequeño de personal, sin embargo la inversión es más baja y el periodo de recuperación será de tan sólo unos meses. En cualquiera de los casos, se recomienda hacer un estudio de la nave industrial antes de tomar una decisión.

Hutchisón añadió que «en general, vale la pena obtener una visión de conjunto por parte de un proveedor y hablar con un consultor con experiencia en el sector». «Este consultor puede aportar la solución óptima y preparar una oferta del equipo que se requiera». A grandes rasgos, Ligtvoet está de acuerdo. Crepa trabaja exclusivamente con Mecalux, una de las empresas de soluciones de almacenamiento y apilamiento más grandes del mundo. El estudio de la nave examina los costes totales del proceso y cómo fl uye la logística. Se trazan las plantas, que incorporan los cálculos de flujo, y para lo cual los programas de simulación se han convertido en un elemento valioso y cada vez mayor; a Crepa le resultan útiles para analizar y tomar decisiones. Asimismo, es una herramienta útil para mostrar al cliente una presentación visual de cómo se puede mejorar la efi cacia, junto con los cálculos económicos de la operación total. Entre los factores que se consideran está la posibilidad de reconfigurar el almacén modifi cándolo de pasillos anchos a pasillos estrechos y, por tanto, obtener más espacio para palés. La modificación a pasillos estrechos implica considerar otras soluciones de manipulación mecánica, como los transelevadores.

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Hombre y máquina en armonía

Hutchinson señaló que «también se puede considerar la reconfi guración de la distribución de una planta de almacén típica que opera la extracción y la colocación usando los mismos pasillos a una planta con pasillos separados para la colocación y la extracción. Esto también tendría un efecto positivo para la salud y seguridad de la operación». En cuanto a los estantes en sí mismos, ¿se pueden reconfigurar fácilmente? «Una cosa que hacemos frecuentemente ahora es cambiar los estantes de palés con pernos a sistemas de recogida a nivel del suelo con almacenamiento de reserva en los niveles superiores». Según Bailey, las empresas están más dispuestas a considerar los sistemas de minicargas y de carrusel, incluyendo las unidades verticales de cadena sin fi n. El estudio de la nave industrial se centra en el almacén y en los dispositivos, y de hecho realiza una auditoría; en qué punto se encuentra y cómo se puede mejorar.

«La logística es dinámica y cambiará; la automatización ha mejorado mucho las cosas»

Ligtvoet comentó que «se aprenden lecciones de otras empresas. La logística es dinámica y cambiará; la automatización ha mejorado mucho las cosas». Tanto si una empresa piensa en mejorar su cobertura actual o trasladarse a un edificio nuevo, la recomendación es la misma: un estudio completo de la nave y, quizás, una simulación, garantizarán que el plan resultante sea el más adecuado a las necesidades de la empresa. El análisis del proceso paso a paso ofrece la oportunidad de determinar qué es lo mejor en cada sitio.

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